18 - El pueblo de Dios y la Ley

TERCERA PARTE
EL PUEBLO DE DIOS Y LA LEY

La Ley es entregada al pueblo

Así como la Ley, el pacto matrimonial con Israel, fue establecida cincuenta días después de la salida triunfante de Israel de Egipto, en la que previamente se inmoló el cordero sin mancha; de la misma manera, el nuevo pacto con las Casas de Israel y Judá -los descendientes de aquellas tribus-, es cumplido también cincuenta días después de la resurrección en la que Jesucristo -Cordero de Dios sin mancha- sale triunfante de la tumba, y tras Él todos nosotros -el Israel de Dios (Efesios 2:11-13 / Efesios 3:4-6 / Gálatas 6:16 / Colosenses 1:25-27 / Romanos 16:25)-.

La Promesa dada

Si bien a la Casa de Israel se le dio carta de divorcio, por lo cual la nación fue tomada por el ejército asirio y esparcida entre las naciones (2 Reyes 17:1-41 / 2 Reyes 18:9-12) se le promete por Gracia, por Misericordia, hacerla volver -como ya dijimos, no a ellos sino a sus descendientes (Jeremías 31:32 / Jeremías 31:36-37)-, para renovar el pacto que nuestros padres invalidaron y por lo cual fueron esparcidos.

Por ello la Promesa de derramar su Espíritu sobre las Casas de Israel y de Judá, en la que reanudaría el proceso con una nueva propuesta matrimonial -tal como aquella vez al pie del Sinaí-, no podía ser cumplida sino en la Fiesta de Pentecostés, la Fiesta de los Cincuenta días.

Y estando juntos, les mandó que no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre, la cual, les dijo, oísteis de mí. Porque Juan ciertamente bautizó con agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días. Hechos 1:4-5

Cuando llegó el día de Pentecostés [Los cincuenta días], estaban todos unánimes juntos. Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen. Hechos 2:1-4


La Ley fue entregada a Israel para apartarla (santificarla) de entre las demás naciones. Es el cumplimiento de la Ley la que nos hace únicos y diferentes a todos los demás pueblos.

Ahora, pues, si diereis oído a mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos; porque mía es toda la tierra.  Éxodo 19:5

A ustedes solos los escogí entre todas las tribus de la tierra, por eso les tomaré cuentas de todos sus pecados. Amós 3:2 NBE 

De tal forma que tanto la Casa de Judá como la Casa de Israel debemos cumplir la Ley, pues constituye el pacto matrimonial que vincula a Dios con su pueblo.

¡Por tanto, lo que Dios unió, que el hombre no lo separe! Marcos 10:9