19 - La futura restauración de Israel

La futura restauración de Israel y el cumplimiento cabal de la Ley

Entonces los que se habían reunido le preguntaron, diciendo: Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo?  Y les dijo: No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad... Hechos 1:6-7

Por ahora El Altísimo ha determinado que el cumplimiento de la Ley por parte de las dos casas sea así, tal como lo hemos mostrado. Pero luego de la Resurrección o Regeneración (Mateo 19:28), cuando los hijos de Israel ya unificados en una sola nación seamos devueltos a nuestra Tierra, todos cumpliremos la eterna Ley de Dios en forma perfecta.

Y pondré entre ellos señal, y enviaré de los escapados de ellos a las naciones, a Tarsis, a Fut y Lud que disparan arco, a Tubal y a Javán, a las costas lejanas que no oyeron de mí, ni vieron mi gloria; y publicarán mi gloria entre las naciones. Y traerán a todos vuestros hermanos de entre todas las naciones, por ofrenda a El Señor, en caballos, en carros, en literas, en mulos y en camellos, a mi santo monte de Jerusalén, dice El Señor, al modo que los hijos de Israel traen la ofrenda en utensilios limpios a la casa de El Señor. Y tomaré también de ellos para sacerdotes y levitas, dice El Señor. Isaías 66:19-21

Y es que el cumplimiento de la Ley ya no será imperfecto, como hasta ahora ha sucedido (Nehemías 8:17 / Esdras 9:7) porque ya no será asunto de humanos, pues todos seremos como los ángeles (Marcos 12:25). Nuestro cumplimiento de la Ley ha sido siempre imperfecto porque por ahora nuestra condición humana nos impide hacerlo de la manera correcta (Hechos 15:10 / 1 Juan 1:8-10), esto es, sin pecado, pues, como ya vimos, pecar es infringir la Ley (1 Juan 3:4) y todos los humanos somos pecadores por naturaleza (Romanos 5:12 / Romanos 7:7-25 / 1 Juan 1:8-9). Pero cuando tengamos nuestros cuerpos celestiales y eternos (1 Corintios 15: 39-53) y estemos en el lugar que nos corresponde, no solo la cumpliremos con toda naturalidad -no como por yugo o imposición- sino con una enorme dicha, pues el Poder Divino de cumplir la Ley que se nos dará nos producirá dicha eterna, que es la Vida (Hechos 7:38 / 1 Juan 2:25 / 1 Juan 5:11 / Judas 1:21).

Si faltaren estas leyes delante de mí, dice El Señor, también la descendencia de Israel faltará para no ser nación delante de mí eternamente. Jeremías 31:36

Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido. Mateo 5:18

De manera que cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos; mas cualquiera que los haga y los enseñe, éste será llamado grande en el reino de los cielos. Mateo 5:19. 

Porque la Escritura nos muestra que hay un lugar en el Reino celestial en donde sus habitantes cumplen la Ley no solo de forma perfecta sino también sobrenatural y eterna -pues hay Templo, y donde hay Templo hay Ley (Ezequiel 43:12)-. Tal lugar incluso le fue mostrado a Moisés para que lo reprodujera en lo que se conoce como El Tabernáculo. Asimismo Juan, autor del Apocalipsis, nos da testimonio de ese mismo lugar:

Y alzarás el tabernáculo conforme al modelo que te fue mostrado en el monte. Éxodo 26:29-31

Así que, si estuviese sobre la tierra, ni siquiera sería sacerdote, habiendo aún sacerdotes que presentan las ofrendas según la ley; los cuales sirven a lo que es figura y sombra de las cosas celestiales, como se le advirtió a Moisés cuando iba a erigir el tabernáculo, diciéndole: Mira, haz todas las cosas conforme al modelo que se te ha mostrado en el monte. Hebreos 8:4-5

Otro ángel vino entonces y se paró ante el altar, con un incensario de oro; y se le dio mucho incienso para añadirlo a las oraciones de todos los santos, sobre el altar de oro que estaba delante del trono. Apocalipsis 8:3

Y el templo de Dios fue abierto en el cielo, y el arca de su pacto se veía en el templo. Y hubo relámpagos, voces, truenos, un terremoto y grande granizo. Apocalipsis 11:19

La tribu a la cual pertenecemos

Hasta ahora hemos tratado de dejar bien en claro que ser hijos de Abraham según la carne no es garantía de salvación (Mateo 3:9 / Gálatas 3:7 / Romanos 2:29 / Romanos 9:8) sino solo de que no seremos olvidados. Y que, por esto mismo, el Espíritu al que la Promesa se refiere es la Sangre de Jesús El Cristo (que no es como la de cualquier humano, sino Santa, Eterna y Divina) derramada en la cruz. Sangre por medio de la cual -una vez habiendo creído, igual que Abraham- hemos sido añadidos nuevamente al pueblo elegido (Romanos 11:17-24). Pero la Palabra misma nos sugiere que Israel es un ente real y aunque disperso, confundido y asimilado cual grano en zaranda (Amós 9:9) entre las naciones, físicamente sigue existiendo (Apocalipsis 7:4-8), lo que nos lleva a la  siguiente reflexión: