20 - Las tribus terrenales y las celestiales

Las tribus terrenales y las tribus celestiales

de cierto te bendeciré, y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar; y tu descendencia poseerá las puertas de sus enemigos. Génesis 22:17

Analizando la promesa hecha a nuestro padre Abraham, notamos que menciona dos elementos simbólicos: las estrellas y la arena, uno celestial y el otro terrenal. Tales elementos simbolizan el estado presente y futuro de las tribus porque si bien somos ahora mismo parte del Israel terrenal (arena) en la Resurrección seremos el Israel celestial (estrellas).

Hemos dicho que es la Sangre de nuestro Señor Jesucristo la que nos hace miembros genuinos de las tribus. Pero la profecía que acabamos de leer nos deja bien puntualizado que no serán solo a las tribus en su mera concepción terrenal a las que ambos pueblos estamos destinados a ser incorporados para ser uno solo.

En la Resurrección, como ya dijimos, ya no tendremos nuestros cuerpos humanos y por tanto terrenales (1 Corintios 15:39-55). Pero antes de ahondar en ello necesitamos abordar un tema que me parece no poco importante y es el de la sangre de las tribus de Israel terrenales que llevamos en nosotros.

...más aún, todas las naciones dirán: ¿Por qué hizo esto El Señor a esta tierra? ¿Qué significa el ardor de esta gran ira? Y responderán: Por cuanto dejaron el pacto de El Señor el Dios de sus padres, que él concertó con ellos cuando los sacó de la tierra de Egipto, y fueron y sirvieron a dioses ajenos, y se inclinaron a ellos, dioses que no conocían, y que ninguna cosa les habían dado. Por tanto, se encendió la ira de El Señor contra esta tierra, para traer sobre ella todas las maldiciones escritas en este libro; y El Señor los desarraigó de su tierra con ira, con furor y con grande indignación, y los arrojó a otra tierra, como hoy se ve. LAS COSAS SECRETAS PERTENECEN A EL SEÑOR NUESTRO DIOS; MAS LAS REVELADAS SON PARA NOSOTROS Y PARA NUESTROS HIJOS PARA SIEMPRE, PARA QUE CUMPLAMOS TODAS LAS PALABRAS DE ESTA LEY. Deuteronomio 29:24-29

Conocer que es debido a la sangre de nuestros ancestros de la Casa de Israel que hemos sido buscados, encontrados, llamados, sellados y aceptados de vuelta en el pueblo de Israel es algo que nos debe llenar de júbilo, asombro, agradecimiento y temor de Dios, pero, como ya lo dijimos al principio de este trabajo, no debemos dejar nunca de tener en cuenta que NO es la sangre de nuestros ancestros lo que nos hace salvos, sino LA SANGRE DE JESUCRISTO que fue dada por su pueblo por la Misericordia del Padre celestial que no se olvidó de nosotros (2 Corintios 5:17).

Así que, por ahora, el grado y demás detalles de nuestra pertenencia a las tribus es parte de lo que debe permanecer oculto y no deberíamos gastar nuestro tiempo y energías ahondando en ello.

ni presten atención a fábulas y genealogías interminables, que acarrean disputas más bien que edificación de Dios que es por fe, así te encargo ahora.  1 Timoteo 1:4

Pero evita las cuestiones necias, y genealogías, y contenciones, y discusiones acerca de la ley; porque son vanas y sin provecho.  Tito 3:9

Pero vendrá el tiempo en que todas las cosas -esa incluida- serán reveladas y restauradas por completo y dejarán de ser un misterio, pues -como las profecías establecen- cuando regrese El Señor Jesucristo, una de sus primeras tareas (Apocalipsis 20:4) será determinar nuestro origen tribal para restituirnos a cada uno al territorio y labor de nuestra tribu correspondiente (Jeremías 16:15 / Jeremías 23:3 / Isaías 11:12 / Zacarías 10:6 / Ezequiel 36:16-38 / Ezequiel 37:11-28 / Ezequiel 45:8), cosa que a Él y solo a Él se le ha dado hacer, pues es el Mesías.

El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, daré a comer del maná escondido, y le daré una piedrecita blanca [brillante, pulida], y en la piedrecita escrito un nombre nuevo, el cual ninguno conoce sino aquel que lo recibe. Apocalipsis 2:17

En esta profecía, el maná escondido (Éxodo 16:33 / Hebreos 9:3-4) representa a todo el conocimiento que en esta vida permanecía oculto (Éxodo 16:15), mas en la otra nos será revelado (1 Corintios 13:12); mientras que la piedrecita que se describe como blanca, cuya palabra correspondiente en Griego es leukos (Strong #G3022), es más bien una piedrecita resplandeciente, pulida o brillante, tal como las doce piedras del pectoral del sumo sacerdote, cada una de las cuales tenía inscrito el nombre de una de las tribus de Israel.

Harás asimismo el pectoral del juicio de obra primorosa, lo harás conforme a la obra del efod, de oro, azul, púrpura, carmesí y lino torcido. Será cuadrado y doble, de un palmo de largo y un palmo de ancho; y lo llenarás de pedrería en cuatro hileras de piedras; una hilera de una piedra sárdica, un topacio y un carbunclo; la segunda hilera, una esmeralda, un zafiro y un diamante; la tercera hilera, un jacinto, una ágata y una amatista; la cuarta hilera, un berilo, un ónice y un jaspe. Todas estarán montadas en engastes de oro. Y las piedras serán según los nombres de los hijos de Israel, doce según sus nombres; como grabaduras de sello cada una con su nombre, serán según las doce tribus. Éxodo 28:15-21

Recapitulando

Teniendo muy en claro lo que acabamos de decir, recordaremos que es debido a la sangre de algún antepasado israelita habitando en nosotros que hemos recibido en nuestros corazones el llamado de Dios invitándonos a creer que Jesucristo es el Hijo de Dios y una vez habiendo recibido su Espíritu Santo regresar a Él. Todo ello como el cumplimiento puntual a la Promesa hecha miles de años atrás a nuestro ancestro Abraham (Génesis 15:5 / Génesis 22:17).

Pero entonces no debemos perder de vista que si así es, no solo corren por nuestras venas la sangre del justo Abraham, sino también la desobediencia y la rebeldía de Judá e Israel (Números 14:33 / Jeremías 5:11). Así que, por cumplimiento a la Promesa, recibiremos el llamado a creer en Jesucristo (Yoshua/Josué - Yeshúa/Ieshu/Jesús), quien ha sido Ungido para ser El Guía -como aquel otro Josué- que nos conducirá a la Tierra Prometida, la Vida Eterna. Pero no porque seamos llamados somos salvos:

Porque muchos son llamados, y pocos escogidos. Mateo 22:14

Sino que una vez habiendo respondido al llamado, juntamente con el maná, que es la Palabra, recibiremos El Espíritu para afrontar las pruebas, las cuales solo superándolas (Apocalipsis 2:7 / 2:17 / 2:26 / 3:12 / 3:21), al igual que nuestros padres, veremos la Tierra Prometida.

...por el cual asimismo, si retenéis la palabra que os he predicado, sois salvos, si no creísteis en vano. 1 Corintios 15:2

...en su cuerpo de carne, por medio de la muerte, para presentaros santos y sin mancha e irreprensibles delante de él; si en verdad permanecéis fundados y firmes en la fe, y sin moveros de la esperanza del evangelio que habéis oído, el cual se predica en toda la creación que está debajo del cielo; del cual yo Pablo fui hecho ministro. Colosenses 1:22-24

El Israel terrenal y el celestial

Una vez más lo decimos, pues no quiero que nadie se confunda: se debe a la sangre de nuestros ancestros del antiguo ISRAEL TERRENAL habitando en nosotros, que HEMOS SIDO LLAMADOS, pero es al aceptar que Jesús El Cristo -Yeshúa HaMashíaj- es El Hijo de Dios (Salmos 2:7 / Mateo 14:33 / Mateo 16:16 / Mateo 26:63) que su Espíritu, es decir, su Sangre, de la cual somos llenos al arrepentirnos y creer en Él (Juan 6:54), lo que nos hace miembros del ISRAEL CELESTIAL, EL ISRAEL DE DIOS, el cual  en los últimos días se levantará glorioso a combatir contra las fuerzas del impostor (Génesis 22:16 / Judas 1:14-15 / Apocalipsis 19:11-21), pues ese es el significado del nombre Israel: El soldado de Dios que lucha contra los poderes (fuerzas) de la noche (oscuridad, tinieblas, el mal) (Génesis 32: 22-29 / Génesis 35:10).

El nombre Israel viene del término hebreo Yisra'el (Strong H#3478) a su vez compuesto por las palabras Yisra (Strong #H8280), que significa lucha, pelea, batalla, soldado, etc; y por la palabra el (Strong #H410) que significa poder o poderoso. Término genérico éste con el que se nombraba a todas las deidades del Antiguo Oriente Medio, pues alude a un poder más allá de lo humano, es decir sobrenatural o de origen divino -un dios o potestad-. Quizá sería bueno anotar que aunque este término está vinculado no es el mismo que Elohiym (Strong #H430), el cual sí alude directamente al Poderoso de Israel.

Por tanto, El Señor está preparando a la Casa de Judá y a la Casa de Israel para levantarlos al final de los días -en la Resurrección- e incorporarlos a Su ejército celestial, Israel, el cual librará la batalla decisiva: El Armagedón (Apocalipsis 19:19 / Apocalipsis 16:13-16), pero de ese tema hablaremos más holgadamente, si Dios quiere, en otro trabajo diferente a este. Mientras tanto dejaremos anotada una de las profecías que anuncian tal evento, para que medites en ella:

Vienen de lejana tierra, de lo postrero de los cielos, El Señor y los instrumentos de su ira, para destruir toda la tierra. Isaías 13:5

Y así, tal como Josué y sus huestes echaron de la Tierra Prometida a los que sin derecho a ella la habitaban, nuestro Josué (Yoshua, Yeshúa, Ieshu, Jesús) comandará el ataque relámpago (Isaías 17:14 / Isaías 29:5 / Mateo 24:27) que desalojará a quienes, usurpándola, estarán ocupando la Tierra que no les pertenece (Apocalipsis 13:6-8 / Apocalipsis 11:2).

La postura de la Casa de Judá y la Casa de Israel en tanto regresa El Señor

Anunciaré tu nombre a mis hermanos; En medio de la congregación te alabaré. Salmos 22:22

Si he sido claro en exponer mis argumentos, entonces será más fácil mi tarea de recordar a La Casa de Judá que su deber es avocarse a evangelizar a los judíos incrédulos y demostrarles por medio de la Escritura que Yeshúa es El Mesías, tal como Apolos, judío de Alejandría lo hacía (Hechos 18:24-28). Luego entonces, la única razón para circuncidar a alguien que -aunque teniendo raíces en la Casa de Judá haya nacido gentil- (1 Corintios 7:18) será para anunciar la voluntad del Señor A LA PROPIA CASA DE JUDÁ -los judíos-, tal como Pablo hizo con Timoteo (Hechos 16:1-3).

Pero también, como claramente El Señor lo ha expresado en Su Palabra, La Casa de Judá deberá abstenerse de judaizar a la Casa de Israel (Hechos 15:5 / Gálatas 1:8-9 / Gálatas 2:14-21), pues la Casa de Israel NI PERTENECE AL JUDAISMO, NI EL SEÑOR QUIERE QUE PERTENEZCA, sino que ambos pueblos, como ya explicamos, a su debido tiempo serán convertidos en uno solo.

Así también, en tanto regresa El Señor de todos, la Casa de Judá deberá enseñar a la Casa de Israel, tal como nos lo mostró Pablo (judío de la tribu de Benjamín), A CUMPLIR LA LEY SOLO EN SU ASPECTO ESPIRITUAL, con toda bondad, paciencia, sacrificio y misericordia -como nunca dejó de hacerlo nuestro amado maestro Pablo, apóstol a la Casa de Israel-.

Sea la paz dentro de tus muros,
Y el descanso dentro de tus palacios.
Por amor de mis hermanos y mis compañeros
Diré yo: La paz sea contigo.
Por amor a la casa de El Señor nuestro Dios
Buscaré tu bien. 
Salmos 122:7-9

Igualmente, la Casa de Israel deberá estar atenta y muy aplicada al debido cumplimiento espiritual de la Ley que bondadosa y desinteresadamente les sea enseñado; y con todo esmero y agradecimiento purificarse, por el lavamiento de la Palabra (Efesios 5:26), de todas las inmundicias que los falsos maestros durante siglos le han enseñado.

¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía!  Salmos 133:1-3