CONCLUSIÓN

Porque he aquí que vienen días, dice El Señor, en que haré volver a los cautivos DE MI PUEBLO ISRAEL Y JUDÁ, ha dicho El Señor, y los traeré a la tierra que di a sus padres, y la disfrutarán. Jeremías 30:3

Una vez dicho todo lo anterior, espero que comprendas porqué cometeré la osadía de afirmar que ni los llamados cristianos son el pueblo elegido, ni tampoco los llamados judíos lo son, pues el pueblo elegido siempre ha sido y lo será ISRAEL, al cual, por el momento y hasta la restauración del reino (Hechos 1:6) lo conforman ambas entidades: Casa de Judá y Casa de Israel.

Ni la Casa de Israel (descendientes de las 10 tribus del norte) ni la Casa de Judá (descendientes de las 2 tribus del sur + Leví) son Israel por sí mismos, sino SOLO PARTES DE ÉSTE. PERO UNA VEZ REUNIFICADAS LAS DOS CASAS VOLVERÁ A SURGIR EL VERDADERO Y ÚNICO ISRAEL DE DIOS.

...para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste. Juan 17:21

Hasta que no se unan en un solo pueblo no serán el Israel de Dios, porque a Israel lo conforman las doce tribus confederadas, no dos ni diez.

En la Resurrección, juntos seremos un solo pueblo, una sola nación, ya no habrá más gentil (incircunciso) ni judío (circunciso).

Porque Él es nuestra paz, QUE DE AMBOS PUEBLOS HIZO UNO, derribando la pared intermedia de separación... Efesios 2:14

Acontecerá en aquel día, que trillará El Señor desde el río Eufrates hasta el torrente de Egipto, y vosotros, HIJOS DE ISRAEL, SERÉIS REUNIDOS UNO A UNO. Acontecerá también en aquel día, que se tocará con gran trompeta, Y VENDRÁN LOS QUE HABÍAN SIDO ESPARCIDOS EN LA TIERRA DE ASIRIA, y los que habían sido desterrados a Egipto, y adorarán a El Señor en el monte santo, en Jerusalén. Isaías 27:12-13

y les dirás: Así ha dicho El Señor: He aquí, yo tomo a los hijos de Israel de entre las naciones a las cuales fueron, y los recogeré de todas partes, y los traeré a su tierra; Y LOS HARÉ UNA NACIÓN EN LA TIERRA, en los montes de Israel, y un rey será a todos ellos por rey; Y NUNCA MÁS SERÁN DOS NACIONES, NI NUNCA MÁS SERÁN DIVIDIDOS EN DOS REINOS. Ezequiel 37:21-22

El verdadero sentido del llamado cristianismo

y al llegar a casa, reúne a sus amigos y vecinos, diciéndoles: Gozaos conmigo, porque he encontrado mi oveja que se había perdido. Lucas 15:6

Mas era necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque este tu hermano era muerto, y ha revivido; se había perdido, y es hallado. Lucas 15:32

Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido. Lucas 19:10

¿O qué mujer que tiene DIEZ dracmas, si pierde una dracma, no enciende la lámpara, y barre la casa, y busca con diligencia hasta encontrarla? Lucas 15:8

Fue el mundo el que llamó por primera vez cristianos a los seguidores del Cristo en Antioquía (Hechos 11:26), pero en realidad, como ya hemos mostrado, NUESTRO PADRE CELESTIAL NO NOS LLAMA POR ESE NOMBRE, SINO CASA DE ISRAEL. A mi entender esto es algo que no debe ser pasado por alto y enseguida explico porqué.

No es que el ser llamados cristianos tenga algo de malo (pues cristiano significa seguidor del Cristo o Mesías), pero al no ser llamados como debe ser, Casa de Israel, se pierde por completo todo el vasto y asombroso significado que está en contacto directo con la parte profética y sobrenatural de la Escritura. Por ello es que he tomado como labor no solo ayudar al Señor, en la medida de mis muy limitadas posibilidades, a encontrar a sus ovejas perdidas sino también tratar de restaurar el mayor número posible de significados espirituales que emanan de la Escritura, pues son el alimento que mantiene al pueblo de Dios con vida (Oseas 4:6).

Es mi convicción que el llamado que Dios hace a aquellos sus hijos, ovejas perdidas de la Casa de Israel en la dispersión es que una vez arrepentidos de  haber andado en los malos caminos de las naciones (Lucas 15:11-17) -a donde El Señor en su ira echó a nuestros padres- ya convertidos y restaurados, nos alistemos para volver a nuestro Único Dios y Su Tierra Prometida, nuestra verdadera patria. ¡En eso se deben centrar nuestras enseñanzas al pueblo santo!

Por tanto, debemos preguntarnos sinceramente si habremos entendido el verdadero sentido de lo que hasta hoy vagamente hemos conocido como cristianismo, que no es otra cosa sino la señal del comienzo de la restauración del reino de Israel (Hechos 1:6).

Por generaciones los hombres se han empeñado en construir una tras otra religiones falsas en torno al Bendito Nombre del que se nos ha dado a conocer como Jesús El Cristo (Mesías) -Yeshúa HaMashíaj-. Siglo tras siglo de desatención al verdadero mensaje de la profecía han dado como resultado una fe confusa y alejada del verdadero objetivo de seguir al Príncipe enviado: la urgente búsqueda de sus ovejas dispersas entre las naciones y la restauración de su reino (Mateo 24:14).

¿Acaso no es en realidad el verdadero sentido de la Escritura y el propósito de nuestras vidas ayudar con todo nuestro corazón, con toda nuestra alma, con toda nuestra mente y con todas nuestras fuerzas en la tarea de hallar y reunir a TODOS NUESTROS HERMANOS QUE AÚN FALTAN, las ovejas perdidas de la Casa de Israel? Que El Poderoso de Israel nos ayude a todos en esa tarea y nos libre de estorbarle (Lucas 11:23).

¡Shalom Casa de Judá; Maranata Casa de Israel!

Sucederá que cuando hubieren venido sobre ti todas estas cosas, la bendición y la maldición que he puesto delante de ti, Y TE ARREPINTIERES en medio de todas las naciones adonde te hubiere arrojado El Señor tu Dios, Y TE CONVIRTIERES a El Señor tu Dios, y obedecieres a su voz conforme a todo lo que yo te mando hoy, tú y tus hijos, con todo tu corazón y con toda tu alma, entonces El Señor hará volver a tus cautivos, y tendrá misericordia de ti, y volverá a recogerte de entre todos los pueblos adonde te hubiere esparcido El Señor tu Dios. Aun cuando tus desterrados estuvieren en las partes más lejanas que hay debajo del cielo, de allí te recogerá El Señor tu Dios, y de allá te tomará... Deuteronomio 30:1-4

Y yo mismo recogeré el remanente de mis ovejas de todas las tierras adonde las eché, y las haré volver a sus moradas; y crecerán y se multiplicarán. Y PONDRÉ SOBRE ELLAS PASTORES que las apacienten; y no temerán más, ni se amedrentarán, ni serán menoscabadas, dice El Señor. He aquí que vienen días, dice El Señor, en que levantaré a David renuevo justo, y reinará como Rey, el cual será dichoso, y hará juicio y justicia en la tierra. En sus días SERÁ SALVO JUDÁ, E ISRAEL HABITARÁ CONFIADO; y este será su nombre con el cual le llamarán: EL SEÑOR, justicia nuestra. Jeremías 23:3-6